Vale la pena despertar 20 minutos más temprano para meditar

Idea errónea: meditar es dejar la mente en blanco. Fotografía cortesía de Manrique Sanabria

Como una de mis resoluciones de año nuevo, en enero del 2019 empecé a meditar. Bueno, meditar-meditar, lo que se dice meditar, no. Intentar, para ser precisa, porque me tomó muchos meses aprender a meditar.

Decidí intentar meditar porque quería tener dentro de mi rutina un tiempo que estuviera relacionado a mi salud física y mental para mejorar mi rendimiento deportivo. Intentaré explicarlo: corro de manera recreativa desde hace 10 años (el 24 de enero cumplí esos 10 años) y para esto entreno de lunes a domingo al menos 50 minutos: unos días voy a nadar, otros días voy a correr, y uno que otro me obligo a hacer mi rutina de fuerza. Además, hago una rutina de propiocepción dos veces a la semana y voy a fisioterapia una vez cada quince días.

Todo está enfocado en la parte física. Así que leyendo a entrenadores de alto rendimiento (como un tema aspiracional), descubrí la meditación como una herramienta para entrenar la mente.

Lo más difícil de correr una media maratón, para mí, es lidiar con mis pensamientos. Puedo decir que llega a ser autosabotaje. Puedo estar sumamente preparada físicamente, pero si en plena carrera mi mente está concentrada en los otros corredores, en lo rápido que van, en los tiempazos que están haciendo y no en mí y en mi propia carrera, de seguro ese día termino sufriendo. Así nace mi necesidad de trabajar en mi autodiálogo a través de la meditación.

Idea errónea: meditar es dejar la mente en blanco. Fotografía cortesía de Manrique Sanabria.

¿Qué es la meditación?

La meditación es una práctica mental que “aumenta la conciencia y produce relajación al interrumpir el flujo típico de pensamientos, preocupaciones y análisis” (Coon et al, 2019, p. 166).

Yo diría que sí, pero volvería a meter por ahí la palabra “intentar”. Porque en la práctica así sucede.

Existen muchos tipos de meditaciones. “Hablar de meditación es como decir comida. Hay comida china, hay comida italiana, hay comida saludable, no saludable, hay mil formas de comida, con la meditación es parecido. Hay mil formas de meditar, unas están relacionadas a religiones, otras no, en algunas se canta, en otras no, se puede hacer con los ojos cerrados, o no, se puede hacer sentado, o caminando… hay mil formas (…) el mundo de la meditación es super grande. Y hay un sabor para cada persona”, así explica Manrique Sanabria, fisioterapeuta, nutricionista y profesor de yoga y meditación lo amplio que es este mundo.

En su capítulo cinco, dedicado a los estados de la conciencia, el libro Introducción a la psicología: Acceso a la mente y la conducta detalla dos formas principales de meditación: la meditación concentrada y la meditación de atención plena (Coon et al, 2019, p. 166).

La atención plena (super conocida actualmente como mindfulness) es la que practico. Dos párrafos atrás quería meter la palabra “intentar” en la definición sobre esta práctica mental porque con los libros, los profesores y las guías que he tenido en estos dos años, puedo asegurar que interrumpir el flujo de pensamientos no es posible. Para mí lo que es posible es concentrar mi atención en un pensamiento o palabra específica o en algo, por ejemplo la respiración (que es lo más habitual), o la sensación de mi cuerpo y no en cada uno de mis pensamientos.

Creo que sería chivísima, pero yo nunca he dejado de pensar durante una meditación. Aún así, y tal y como sugiere el texto citado, la meditación me ayuda a controlar el estrés o “apagar” mis pensamientos inquietantes en torno a mi relación con el deporte, que fue mi motivación principal para empezar a meditar, y en torno a todo lo demás que me preocupa y ocupa día a día.

Si meditar aumenta la conciencia y “ser conciente significa saber de uno mismo” (Coon et al, 2019, p. 162), vale la pena despertar 20 minutos más temprano para meditar todos los días.

Ahora que ya todos sabemos un poco más sobre meditación. ¿Has experimentado el placer de meditar (o intentar meditar) como un aliado para la salud mental?

Bonus

Aplicación favorita para meditar: Headspace.
Podcast favorito para meditar: Encounter.
Programa de 7 días de meditación guiada con Manrique Sanabria.

Referencias

D. Coon, J. Mitterer y T. Martini. (2019). Introducción a la psicología, el acceso a la mente y la conducta (14a. ed.). Cengage
La Nación. (21 de setiembre de 2019). MEDITAR tiene todos estos beneficios . https://www.youtube.com/watch?v=_tlVhufUVUQ

8 comentarios sobre “Vale la pena despertar 20 minutos más temprano para meditar

  1. Me encanta la manera cómo explicaste la meditación, una cosa importante es la constancia y recordar que el adquirir nuevos hábitos por lo general nos toma unas 3 semanas en lograrlo.Saludos,

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  2. Hola!
    Yo desde hace unos años, cuando siento que mis emociones están al tope ya sea por estrés, cansancio, tristeza o felicidad, simplemente me encanta sentarme a la horilla de mi cama, con los ojos cerrados, respirar profundo y luego conversar con Dios. Para mi es una manera de desconectarme unos momentos de todo y honestamente nunca lo había tomado como un tipo de meditación pero ahora considero que si lo puede ser.

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  3. Hola Ericka, espero obtengas muchos beneficios con la práctica de la meditación.
    Te cuento que personalmente, aprendí a meditar en un centro de yoga al que asistía hace unos años, tal cual lo mencionas, hay formas muy variadas de realizar meditación, una anécdota interesante fue en una meditación guiada que nos aportaron una canasta al lado de cada participante, dentro de la meditación nos indicaban a partir de la actividad sensorial cual alimento seleccionar (según instrucción forma, tamaño, olor) y ponerlo en nuestra boca sin masticarlo, sentirlo en nuestro paladar y morder a la orden del guía, fue maravilloso y de gran valor, la intención fue enseñarnos a saborear la comida, a sentir y la importancia de comer bien (masticar lo suficiente). Pero, el bienestar y la calma lo vamos a encontrar en cualquiera de los estilos de meditación, a mí me gusta mucho, lo disfruto y trato de hacerlo al menos dos veces por semana, en ocasiones de forma guiada y otras veces de manera libre en la naturaleza, es como una limpieza necesaria y la búsqueda del equilibrio.
    Saludos!

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    1. ¡Hola! Qué chiva experiencia. Me llama la atención cómo podríamos incluso mejorar nuestra relación con la alimentación mediante la práctica de la meditación. Lo anotaré entre las cosas que quiero hacer algún día. 🙂

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